2 de enero de 2007

Los que nos espera

A principios de año, recurrí a las ciencias ocultas (investigación de mercados) para determinar un día típico de un cucuteño en domingo. Los resultados fueron curiosos. Hay que tener en cuenta que es un día sin que juegue el Doblemente Gloriosos Cúcuta Deportivo, pues, ahí toda predicción se trasforma. Se concluyó que la hora promedio de salir a la calle está entre 9:00 y 10:00 de la mañana, que la mayoría desayuna pasteles con avena y almuerza mute entre la 1:00 y 3:00 de la tarde, porque, el sábado más de la mitad almorzó sancocho y gracias a los nutrientes la mayoría entra en paro, durmiendo televisión hasta las 5:00 o 6:00 de la tarde, horas en las que se prepara para asistir al ritual dominical, según la religión que profese, y para terminar el día la señora de la casa (ama de casa tradicional), por fin tiene la noche libre, no cocina, pero sí pide a domicilio la comida y se la sirve a todos en el hogar, y, en el mejor de los casos, puede salir a comer fuera de la oficina (la cocina). Si usted no hace ninguna de esas actividades no se preocupe, seguramente los comportamientos de consumo que tiene son de un nivel socioeconómico superior al promedio de la población. Felicitaciones. El dinero le rendirá menos.

Para este fin de año, y valiéndose de esa noble, incondicional y práctica herramienta de investigación, se pueden hacer las siguientes predicciones. Gracias a la victoria del equipo profesional de fútbol de la ciudad, el sentimiento patrio – regionalista se engrandecerá con camisetas y banderas que muestran esa merecida estrella de campeón, lo que permitirá que muchos se decidan a sacar pecho y a sentirse orgullosos de nuestra ciudad. También, será abundante la aparición de nuevos habitantes llenos de camionetas con rines de aspas que giran, vidrios impenetrables por la luz y los ojos y dueños de hermosas casas en condominios de estratos 5 y 6 donde el patrón saca la camioneta para lavarla el domingo en pantaloneta y camisilla esqueleto y abre la quinta puerta y para beneficio comunitario prende el equipo de sonido mientras disfruta del plan. Ahí es cuando Aleida tiene toda la razón en la publicación de la última semana cuando dice “Qué pereza andar con un tipo que trabaje como mula y que gaste como traqueto”. Y les agrego que de esa gente se va a ver bastante.

Cambiando a otros temas menos dolorosos para algunos, también seguirán siendo innovadoras las bandas eléctricas de Carrefour y los baños con censores para dispensar el agua, pues, con la apertura de Unicentro y Ventura Plaza y los respectivos cinemas y plazoletas de comidas, la gente va a tener otro entretenimiento que irse al parque Santander a tomarse la foto o algunos cambiarán el plan de subir a Chinacota por quedarse a ver los nuevos almacenes. A propósito, estos negocios llegarán con todos las herramientas a luchar por el comprador y no como en algunos almacenes que el comprador pide el favor para que lo atiendan. Por eso, correo directo, invitaciones, sesiones de grupo, telemercadeo, hasta visitas de cliente incógnito a la competencia estarán a la orden del día. De igual manera, en ese afán de conocer al consumidor local la gente se acostumbrará a responder encuestas por teléfono y en la calle y dejará de un lado el comentario “no le puedo responder, porque eso es para que me cambien de estrato” o los dueños de casa que responden “es que aquí vivimos en arriendo y los dueños no están”.

También, serán interminables y agotadoras las congestiones vehiculares, la tradicional galleta de ocho carros, pues, con las nuevas vías no falta el que reniegue y no soporte estar un tiempo incomodo para el beneficio de todos. Las opciones de empleo se incrementarán y no solo en construcción sino en trabajos formales, la educación será parte del diario vivir en entidades como Fenalco formando empresarios, mercaderistas y desarrollando en conjunto con otras entidades y empresas seminarios, cursos y diplomados para mejorar la capacidad gerencial y administrativa y para formar personas más orientadas a satisfacer al cliente, dejando de verlo como un billete en la caja registradora y sintiéndolo como la razón de ser de toda actividad comercial.

Muchas empresas empezarán a mirar a Cúcuta con otros ojos y dejaremos de pensar en el mediocre grafito que dice “si quiere hacer lo que se le dé la gana váyase para Cúcuta” pintado en la calle 127 en Bogotá y pensaremos mejor en que “si quiere venga a Cúcuta para que haga parte del desarrollo”. Deseo a los lectores de Mercadeo al día, las empresas y empresarios, a estudiantes de las universidades y a los lectores que reflexionen sobre la oportunidad que tenemos en las manos para que la aprovechemos y podamos proyectar empresas y personas como motores del desarrollo fronterizo. Solo así podremos recoger en el corto plazo los frutos para bienestar de nuestra familia y de la patria.