25 de julio de 2009

Ideas, ideas, ideas....

Es falsa la creencia que el talento para crear ideas es para pocas personas y no es común encontrar gente creativa. Otra creencia es que los individuos creativos son poseídos por un don especial y por eso logran hacer cosas diferentes. Estas erróneas ideas enfrentan la realidad de que muchos de los que rodean a una persona con talento creativo son los principales enemigos del desarrollo de la creatividad, tal es el caso de The Beatles que asistían casi el grupo completo a la misma escuela de Liverpool, Inglaterra, y Paul McCartney odiaba la asignatura de música y nadie pensó que pudiera tener talento musical. Igual le sucedió a nuestra cantante Shakira, quienes sus profesores le decían que no tenia voz para el canto. Y en el campo empresarial hay muchos profesores que no ven en un joven a un potencial empresario, quizás por la presentación personal, modales o actitudes frente a la profesión. Entonces, hay gente cercana que puede acabar con la capacidad creativa y las buenas ideas, solo, porque esas personas hacen cosas diferentes que no encajan en el modelo tradicional de pensar o actuar.

Pero, hay gente que descubre cosas que otros no ven, una fórmula mágica es descubrir algo que a usted le guste, porque tiene una aptitud natural y entiende el tema de esa manera se apasionara por esa actividad y los resultados no se harán esperar. También, la creatividad aparece cuando usted le da otro significado a lo que hace, por ejemplo: en una construcción le puede preguntar a un trabajador que esta haciendo y posiblemente la mayoría le responda: “pegando ladrillos”, otros, quizás digan “edificando un hogar”. Todo depende de la forma en que usted visualice lo que hace. También, existe una forma de estimular la creatividad y es cuando usted tiene un problema, perdida o se le presenta una circunstancia adversa, ahí todas las neuronas y partes del cuerpo se dedican a reaccionar sobre que hay que hacer, es como si esos problemas fueran un detonante de la creatividad.

Resumiendo la creatividad es una acción natural de todos los seres humanos y se centra en cuatro aspectos: El primero es la curiosidad de querer aprender cosas nuevas, algo que hacen los niños con frecuencia es preguntar, querer desarmar, probar y esas son fuentes ricas en argumentos para desarrollar esa habilidad. El segundo es la confianza. Imagínese a Albert Einstein, Henry Ford, Alba Edison, Steve Jobs, Cristóbal Colon, Bill Gates, entre otros escuchando los comentarios negativos de la gente, ¿qué hubiera pasado si estos personajes les hubieran hecho caso? Seguramente, a otra persona con más confianza en sus capacidades físicas y mentales se le hubiera atribuido el invento o el logro para la humanidad. El tercero es el coraje de enfrentar el viento en contra y saber levantarse para seguir adelante. Y el último, es la constancia, con ella usted puede lograr lo que se propone, pero, es quizás en la que los seres humanos son más débiles. Compruébelo. Si le formulan un tratamiento y debe tomar una dosis cada ocho horas, ¿qué sucede cuando usted ya se siente mejor? ¿sigue tomándose el tratamiento o lo suspende, o quizás un día si y al siguiente no?. Esa constancia debe adicionársele una dosis de disciplina que es la que nos conduce al éxito.

Practique esta semana; atrévase a cambiar la papelera de sitio, de ruta hacia el trabajo, a báñese con la otra mano, use colores en el vestuario que nunca ha utilizado, súbase a una buseta, visite sitios de Internet que no ha visitado, hable con gente diferente al circulo de amistades y si usted hace por lo menos una de estas actividades descubrirá cosas maravillosas que estimularan su creatividad.

18 de julio de 2009

Arma de doble filo

¿Cuál será el arma de doble filo de las empresas y las personas? Para algunas personas es el tiempo. En el caso de los vendedores la mayoría sale al campo con una planeación, pero, aprovechan cualquier tiempo para ir al banco o hacer alguna vuelta personal y cuando llega el fin de mes el estrés aumenta porque el tiempo perdido ya no se puede recuperar. En el caso de las empresas es el tamaño. Las grandes compañías son lentas y están sumergidas en innumerables procesos y rodeados de la burocracia. Para otros, el no tener competidores es un grave problema, pues, terminan por maltratar al cliente, hacen lo que quieren y no les importan porque la gente no tiene con quien comprar.

Estos son algunas de las armas de doble filo para empresas o personas, pero hay un arma que puede destruir en poco tiempo aquello que se construyó con trabajo y dedicación, hago referencia al poder. Es tan dañino el poder que hay gente que cuando logran tenerlo trasforman su vida y la persona que usted conoció y se caracterizaba por la sencillez, humildad y capacidad de trabajo sigue contando con la última característica, pero la humildad y la sencillez quedaron en el pasado. Es como si el dinero tuviera un poder mágico para trasformar los sentimientos de la gente. Recuerdo que mi padre decía “hay que saber administrar la riqueza para que la riqueza no sea la que lo administra a uno” a pesar de eso, la gente vive mentalizada por el dinero y su ambición puede llevarlos a tener enfermedades, destruir hogares, perder amistades y hasta alejarlos de los valores que por años profesaron.

Para las empresas el poder de manipular, aprovechar, cambiar y trasformar es parte de la vida diaria porque cuentan con los recursos para hacer lo que quieren y hasta cambiar conciencias. Es poco probable que sean dirigidas por personas que reconocen la importancia de satisfacer las necesidades del comprador y se dedican a hacer dinero, pero, en medio de la ambición cometen errores costosos, errores que van en contra de la gente, del medio ambiente y de los valores de la sociedad. ¿Qué pasaría si esas empresas y personas deslumbradas por el poder realmente se interesaran por los sentimientos de la gente? Estoy seguro que lo que tanto se promueve como una moda en las organizaciones la Responsabilidad Social Empresarial sería una realidad. Sin embargo, con el tiempo ese poder puede terminar por ser el principal enemigo, así como le sucedió a Napoleón, que gano innumerables batallas haciendo que los soldados marcharan más rápido para llegar primero y luego de vencer las tropas se dedicaban a quemar los cultivos y las casas y perdió porque se emborracho de poder y las acciones que había ordenado se volvieron en su contra, entonces, ya no tenía donde resguardarse del invierno y las provisiones de alimento y munición se le habían terminado.

A otros la ambición de poder puede ejemplificarse con esta historia del libro del Midrash en el que se relata que el sol y la luna fueron creados originalmente del mismo tamaño. Sin embargo, la luna se quejó ante Dios. “¿Es posible que dos reyes gobiernen un país y compartan una misma corona?”. “Afirmas que tú y el sol no deben ser del mismo tamaño”, dijo Dios. “Muy bien, puesto que uno debe estar subordinado al otro, disminuiré tu tamaño y poder. El sol continuará ardiendo tan brillantemente como cuando fue creado e irradiará luz y calor durante todo el día, y tú proveerás sólo una débil iluminación durante la oscuridad de la noche”. La luna se entristeció al escuchar estas palabras e inmediatamente se lamentó de sus propios dichos. Por eso, Dios le dijo luego: "Porque comprendo que ahora te lamentas por tu conducta impropia, haré más leve el peso de Mi decisión: te rodearé de incontables estrellas luminosas que agregarán a tu luz su propio brillo titilante." La conclusión es que el esmero por demostrar una supremacía inexistente conduce usualmente, a una amarga decepción. Debemos sentirnos útiles y capaces; pero no a expensas de otra persona, sino sabiendo realmente lo importante que somos.

13 de julio de 2009

Pellízquese

Muchas cosas de la cultura local han cambiado en los últimos años, desde la forma de pasar el fin de semana hasta los hábitos gastronómicos de los cucuteños. Se paso de ir al Zulia a refrescarse en el río a pasarse todo el día en algún centro comercial como dignos representantes de la familia Miranda Peladez. Se cambio el mute y los pastelitos por una comida rápida acompañada de papas fritas. La ida a la ferretería o a la papelería del centro por la visita a un local de alguna marca nacional. Ahora, hay menos afanes por comprar la boleta de cine, pues, se hace la reserva por Internet. Cada vez es menor la gente deslumbrada por las escaleras y bandas eléctricas o los ascensores panorámicos. Se ha vuelto más fácil pagar con tarjeta que con efectivo y ya no hay que ir a Bogotá o a San Cristóbal para comprar algo de marca global. Pero, hay cosas que no cambian, una de ellas es la costumbre de que cuando suena la sirena del medio día la gente dice “hay que ir a almorzar”, pueden haberse comido unos pasteles una hora antes, pero hay que ir a almorzar. Muchos de estos hambrientos son aquellos que faltando unos minutos para las doce han apagado el equipo y están como en las carreras atléticas listos en el punto de partida para iniciar la competencia a ver quien llega primero a la salida, y eso si contar, algunos que antes de las doce ya están en la casa.

Pero, todos estos cambios parece que fueran ajenos a algunos negocios donde todavía cierran al medio día y cuando una persona va a entrar a las seis o siete de la noche le cierran la puerta en la nariz porque ya están cerrando. Algunas se rehúsan a recibir tarjetas de crédito y otras cobran una comisión adicional por pasar el plástico. Todavía hay empresas en las que el dueño es el que abre y cierra, lógicamente, a la hora que el quiere y trabaja con gente que le da pereza atender a los visitantes. Son muy pocos los que se han pellizcado y han decidido hacer las cosas de otra manera, es como si ese inconsciente colectivo que por años se utilizo en el comercio se negara a desaparecer. Empresas y empleados que contrario a su misión de servir se dedican a evadir, despreciar y hasta faltarle al respeto a quienes deciden según el temperamento del empleado de turno dejarse atender. Gente que responde cuando un cliente pregunta por un articulo “si lo va a llevar se lo bajo”.

¿Cuáles son las causas de este comportamiento? Quizás las razones hagan parte de la sabiduría popular, pero estoy convencido que las causas pueden ser algunas de las siguientes. Hay gente que esta mamada de hacer siempre lo mismo y ya no lo hacen con amor. Es como cuando en las relaciones de pareja se pierde el amor ya no hay nada. Otros le perdieron la pasión a lo que hacían es como si de tanto soñar en otras cosas hubieran perdido el norte de su trabajo y estuvieran frustrados con lo que hacen. Y están los que el lunes no saben que cara ponerse y llegan con cara de tragedia pretendiendo sonreír a gente que nunca han visto y ni saludan o miran a los ojos porque están muertos en vida. Y otros, que desafortunadamente, son el 5% de la población llegan seguros de lo que quieren; una mejor calidad de vida para ellos y sus familias, y constantemente practican una frase que por años he trasmitido en mis conferencias “Cuando usted hace lo que le gusta y lo hace con gusto a la gente le gusta”. La cuestión es descubrir si usted esta realmente enamorado de lo que hace y la forma para saberlo es respondiendo si estaría dispuesto a ir al trabajo sin esperar que le paguen solo porque usted disfrutar de llegar a ese lugar, encontrarse con los compañeros y conocer gente para poner a su servicio los talentos que usted tiene. Si la respuesta es afirmativa está en el lugar correcto de lo contrario pellízquese y cambie de trabajo antes que lo descubran.

6 de julio de 2009

La emoción es lo que importa

En España se realizó el segundo congreso de neuromarketing que mostró cómo grandes marcas están empezando a aplicar los hallazgos de esta disciplina científica aplicada a las ventas con éxito. La estrategia consiste en estimular los sentidos del consumidor.

Cuanto mejor apele una marca a los sentidos y emociones del consumidor, más fuerte será el vínculo que este sienta por ella, o en términos neuronales, mayor será la activación de ciertas áreas del cerebro ante la presencia de dicha marca. Pero esta apelación debe ser continua: "El cerebro no está construido para ser feliz de forma duradera", afirma el doctor Manfred Spitzer, uno de los ponentes del segundo congreso de neuromarketing Neuromarketing Kongress 2009 "Emotional Boosting". Bajo el lema "Estrategias de éxito desde el punto de vista del cerebro", el congreso reunió a expertos, anunciantes y profesionales del marketing en Munich.

Si el cerebro no puede ser siempre feliz, los profesionales del mercadeo tienen un reto permanente: generar continuamente estímulos y nuevas experiencias que activen al cerebro una y otra vez y que consigan que productos y marcas sean siempre atractivas para el consumidor. Pero, ¿cómo funciona el cerebro del consumidor? ¿Se puede manipular tan fácilmente?. El neuropsicólogo Christian Scheier afirma que las empresas alemanas tiran a la basura 10.000 millones de euros cada año en productos fracasados; la razón, que los productos se van desarrollando e incorporan innovaciones sin tener en cuenta las necesidades reales de los consumidores. La llave del éxito se encuentra "en el cerebro humano, y para descifrarlo, la neuropsicología es de gran ayuda", afirma Scheier que para atraer y estimular a los consumidores a la compra en los establecimientos, hay que activar en el cerebro los denominados "puntos de contacto" o touchpoints. Se trata de poner en acción estímulos significativos que atraigan la atención, dado que el ojo es capaz de procesar de forma inconsciente una cantidad de información de 10 millones de bits por segundo. Pero, conscientemente, solo procesa 40 bits por segundo. Werner Fuchs habla de contar historias. Este especialista en publicidad, en su ponencia, afirmó que hay que contar historias porque estas se graban en el cerebro. Por eso, Fuchs apela a los directivos de marketing: "tachad vuestro cargo y poned mejor guionista o director".

Matthias Händle, director de la cadena de zapaterías Reno, ha puesto en práctica desde que llegó a esta cadena los conocimientos sobre el cerebro del consumidor. Lo primero que hizo fue prohibir a los empleados que atendiesen a los clientes del establecimiento. "El servicio da a entender que el producto es caro" y Reno debía ser una cadena barata. Además de este cambio en los establecimientos, Händle apostó por una publicidad provocativa y la introducción de mejoras significativas en la empresa. Por ejemplo, introdujo el escáner de pies infantiles, después de que un estudio afirmase que la mayoría de los niños llevan zapatos demasiado pequeños. Además, estableció un sistema de donación de zapatos usados a instituciones de caridad. Por último, introdujo nuevos programas de formación para los empleados en sus propias academias para mejorar la calidad del servicio en las filiales. Con estas medidas, Reno se convirtió en una marca. Y "el conocimiento de la marca permite al cliente relajarse", señala Hans-Georg Häusel: "Una marca es sinónimo de fiabilidad y facilita la decisión de compra".