23 de enero de 2010

Simples enseñanzas

Cada día los eruditos del mundo de la gerencia tratan de simplificar los postulados que durante años acuñaron en diversas teorías para que ya no sean temas solo del lenguaje popular de un ejecutivo sino que logren llegar a la mayor cantidad de personas que con seguridad puede encontrar fórmulas para solucionar los problemas de la empresa. Por eso, la literatura esta llena de cuentos con personajes como ardillas en el libro de Ken Blanchard y Sheldon Bowles “A la carga o Gung Ho” que plantea una técnica revolucionaria para estimular el entusiasmo y el desempeño y lograr resultados increíbles en cualquier organización. También, hay ratones de una central quesera en “Quién se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson para saber cómo enfrentar el cambio, o de un pavo real en el reino de los pingüinos; Bárbara Hateley, Warren H. Schmidt para tratar el tema de la administración de personal. Por eso, para estar al margen les comparto estas historias para que iniciemos el año cargado de enseñanzas.

Un cuervo estaba sentado en un árbol, sin hacer nada en todo el día. Un conejito vio al cuervo y le preguntó: “¿Podría yo también sentarme, sin hacer nada, todo el día?” El cuervo respondió: “Claro. ¿Por qué no?. El conejito se sento a la sombra del árbol y se puso a descansar. De repente apareció un zorro que saltó sobre el conejo y se lo comió. Moraleja: Para poder estar sentado sin hacer nada debes estar sentado muy, muy alto.

Un pavo estaba hablando con un buey. “Me encantaría ser capaz de subir a lo alto de aquel árbol“, dijo el pavo, “pero no tengo la energía suficiente.” “¿Por qué no comes alguno de mis excrementos?" contestó el buey. “Son muy ricos en nutrientes. "El pavo le hizo caso y comprobó que realmente le aportaba la suficiente energía para alcanzar la primera rama del árbol. Al día siguiete, después de una nueva ración, alcanzó la siguiente rama. Pasado un tiempo, el pavo logró subir hasta lo más alto. Rápidamente, fue localizado por un granjero. El granjero disparó al pavo y éste cayó del árbol. Moraleja: Comer mierda te puede llevar a lo más alto, pero no te garantiza quedarte allí.

Un pajarito volaba hacia el sur durante el invierno, hacía tanto frío que el pajarito se congeló y cayó al suelo, mientras yacía en el suelo, una vaca se acercó y se cagó encima. “Arropado” por la boñiga de la vaca, el pajarito comenzó a sentirse calentito. De hecho, la mierda le estaba haciendo revivir sintiéndose felíz pronto se puso a cantar. Un gato que por allí pasaba, le oyó y se acercó a investigar siguiendo la música. El gato descubrió al pajarito debajo de la boñiga, lo sacó de allí y ¡se lo comió! Moraleja: 1. No siempre el que “te hecha mierda” es tu enemigo. 2. No siempre el que te “saca de la mierda” es tu amigo y, sobre todo. 3. Cuando estés “de mierda hasta la cabeza”, mantén la boca cerrada.

Un vendedor, un empleado administrativo y el gerente van a almorzar y, tirada en el suelo, encuentran una antigua lámpara de aceite. La frotan y aparece un genio envuelto en una nube de humo. Como generalmente otorgo tres deseos, les voy a dar uno a cada uno, dice el Genio. ¡A mi primero! Pide el empleado administrativo. Quiero estar de vacaciones en el Caribe y ¡Puff! ¡Desaparece!. Sin salir de su asombro, el vendedor grita: ¡Ahora a mí! quiero estar en Hawai, descansando en la playa con mi masajista personal, con una inagotable provisión de cerveza y con una top model. Y ¡Puf! ¡Desaparece! Bueno, ahora te toca a tí, le dice el Genio al gerente. Quiero que esos dos vuelvan a trabajar después del almuerzo. Moraleja: Siempre hay que dejar que el jefe hable el primero.