26 de septiembre de 2011

¡Que quejadera!

Parece que el inconsciente colectivo en los últimos años es la quejadera. Si hace calor o frio: malo, si llueve o no; malo, si viene el venezolano o no viene o si sube o baja el bolívar malo, que si Hugo se enferma o se recupera, que si aprueban o no el TLC, todo es malo. Y de tanta quejadera terminan formulando hipótesis que se convierten en realidad. Por ejemplo, que las ventas están malas, y al preguntar contra que época compraran las ventas mencionan: el fin de año en el que se agotaba el tiempo de gastar el cupo Cadivi y en ese mes se hicieron ventas que no son ni siquiera el promedio de lo que se vende al mercado natural. Y siguen con la quejadera pero no hace nada, solo quejarse.

No queda otra que comparar esta realidad con el cuento de Gabo, “Algo grave va a suceder en este pueblo” en el que el pensamiento de la mamá de Dámaso empieza a generar una sensación de zozobra colectiva, y la gente empieza a pensar que en verdad algo grave iba a suceder hasta el punto en el que la gente afanada empieza a evacuar el pueblo, llevándose los enseres, los animales, entre otras cosas, y para evitar que la desgracia llegara a los hogares deciden prenderle fuego a las viviendas y el pueblo termina consumido por las llamas. Luego en la procesión la mamá de Dámaso exclama “Si ven yo tenía la razón de que algo grave iba a suceder en el pueblo y decían que estaba loca”.

Será tan poderoso el poder de la mente y la capacidad de influir sobre la gente que muchas empresas han dejado de hacer pedidos de nueva mercancía porque la que tienen no se ha vendido, otros cierran a las 6 p.m. porque para qué abrir hasta más tarde. Dejan de prender el aire porque no hay clientes, no compran publicidad porque eso es un gasto innecesario, cambian la bolsa elegante del negocio por una de rayas azul con blanco, más baratas. Dejan de capacitar al personal, porque eso para qué, cancelan los servicios para recibir tarjetas de crédito porque la situación no da para más.

Sera tan absurdo este pensamiento que en medio de ese inconsciente desaprovechan las temporadas y las propuestas de los gremios para abrir hasta más tarde con el argumento de que no hay a quien venderle. Otros son miopes y siguen haciendo lo mismo que han hecho durante años sin tomarse la molestia de observar a su alrededor y tener una visión de 180 grados para mirar para dónde va el mercado. ¿Cómo es posible que algunos negocios la noche previa a amor y amistad cierren a las 7 de la noche y tengan el descaro de decir “que mala estuvo la temporada”?

Para los que creen sufrir de semejante “quejadera” colectiva, Mercadeo al día les recomienda comprar un elemento que venden en Gran Bretaña en, aproximadamente U$7, y que aquí lo conseguimos en $2.000, se llama estropajo con el que se pueden bañar a ver si se quitan las 8 p´s: los paradigmas que los ciegan, la pobreza mental, la pereza, el perfeccionismo, la pena, el paternalismo y sobre todo el pesimismo y la pendejada. Es hora de pensar que se debe cambiar la estrategia dejando de esperar que la gente nos compre. Hay que salir a vender y hay que hacerlo ya. Si desea hacer un comentario de click en el icono comentarios y deje su aporte.

18 de septiembre de 2011

Recomendaciones de éxito

Con un patrimonio de 3,600 millones de dólares, dueño de la compañía inmobiliaria Trump Organization, la empresa de casinos Trump Entertainment Resort y autor de una veintena de libros de economía y finanzas, Donald Trump es uno de los empresarios más carismáticos de la actualidad. Quienes lo conocen aseguran que se trata de mucho más que de un hombre con aciertos en los negocios. Robert Kiyosaki, quien compartió con el magnate la autoría del libro “Porque queremos que usted sea rico”, expresa “llegué a admirar a Donald Trump por su personalidad frente a las cámaras, pero lo admiro más porque conozco cómo es realmente fuera de ellas”. A su parecer, se trata de una persona meticulosa, que le gusta leer y, sorprendería a muchos, por el carisma, trato y facilidad que tiene para relacionarse en cualquier ambiente. Su padre, Fred Trump, aseguraba: "Los mejores negocios fueron hechos por mi hijo; todo lo que él toca se convierte en oro". Con este referente vale la pena seguir sus recomendaciones para conseguir el éxito en los negocios.

“Solo trabajo con los mejores, no se trata de las mejores hojas de vida sino de la actitud correcta”. Con esta frase Trump envía el mensaje de que para triunfar debes rodearte de personas valiosas, no las más triunfadoras, sino quienes sean un aporte a tus objetivos.

“Encuentra gente que se adapte a tu estilo de hacer las cosas, y a larga tendrás muchos menos problemas con los que lidiar”. Para el magnate estadounidense, resulta mucho más fácil lidiar con personas que se te parezcan en carácter y modo de vida.

“No importa lo bueno que seas, no importa lo bien que creas que conoces tu negocio, tienes que permanecer vigente todo el tiempo. No sobrevivirás sólo con la experiencia o la habilidad. Incluso los mejores cirujanos tienen que ponerse al día sino quieren perder el ritmo. No importa lo que dirijas, no puedes dormirse en los laureles. Trabaja para hacer que tu época no se acabe nunca”.

“Sé tú quien delimite los estándares. No esperes que tus empleados trabajen más duro que tú”. Tan simple como: Sé un ejemplo.

“Hazte una pregunta: ¿hay alguien que lo pueda hacer mejor que yo? Es otra manera de decir conócete a ti mismo y a tu competencia. Si los rivales son mejores, necesitas ofrecer algo de lo que ellos carecen”. El valor agregado resulta muy importante en la filosofía de este empresario, pues de ello depende el éxito que pueda tener a futuro”.

“Soy accesible para mis empleados, no tenemos charlas interminables, pero les doy todo lo que necesitan para hacer todo su trabajo”. Mientras tus colaboradores cuenten con todo lo que necesitan para hacer bien su trabajo, todo resultará mejor.

“Cada uno tiene su propio estilo a la hora de conseguir resultados. A mí me gusta adivinar en qué forma se van a destacar mis empleados. Pensemos que si la gente es nuestro principal recurso, lo mejor que podemos hacer es aprender acerca de ellos. El que sea capaz de hacer esto se convertirá no sólo en un buen director, sino en un genio”.

“Lo que quiero es gente preparada: que se tomen el tiempo necesario para hacer las cosas bien. No quiero, ni necesito, batir ningún récord de tiempo. Eso suena a desastre”.

¿Cuál es la aportación más valiosa que te deja Donald Trump? Compártela haciendo click en el icono comentario o envía un correo a mercadeoaldia@gmail.com. Gracias.

11 de septiembre de 2011

Grandes vs. Chicos

Darwin concluyó en sus investigaciones que solo el más fuerte sobrevive y formuló la teoría de la supervivencia de las especies. De igual manera, determinó que las especies están en constante evolución, pues, cada una se adapta a distintas condiciones para sobrevivir. Ahora, relacionando a Darwin con los dichos populares, se puede concluir que el pez grande se come al chico. Quizás porque el grande tiene la capacidad para ejecutar una serie de acciones que un pequeño no puede.

Este artículo no es de ciencias sociales o de antropología, sencillamente, la introducción sirve para hacer un análisis de los postulados de Darwinianos y populares con el entorno de las empresas en Colombia. Hoy, las compañías pequeñas tienen menos riesgos de ser devoradas por las poderosas estrategias y presupuestos de los grandes y como consecuencia desaparecer del mercado. ¿Por qué puede suceder este fenómeno?. Muy sencillo. Pero antes, déjeme preguntar algo y tendrá la respuesta: ¿Cuándo visita una empresa grande ahí saben con certeza quién es usted?; pues, el código 01254, primero, porque la empresa ante la cantidad de clientes lo debe clasificar y termina siendo mejor atendido aquel que aparece en pantalla como cliente A (comprador de altos volúmenes e muy importante para las ventas) o, un cliente C (que poco compra). Además, hay otro factor que aleja a las empresas de la consolidación ante el cliente y es la rotación del personal, y por lo general, el comprador siempre termina siendo atendido por un trabajador diferente. ¿Cuál es el futuro de esa empresa? Se podría concluir que la principal debilidad de una organización grande es, precisamente, ser grande.

En un negocio pequeño las situación es diferente, no es sino que usted llegue para que el dueño lo salude cordialmente por su nombre y el personal, desde la recepcionista, el portero hasta los vendedores, lo conocen lo saludan atenta y desinteresadamente y hasta la señora de los tintos se acerca y le dice Señor, llamándolo por el nombre, le traje un café como a usted le gusta, bajito de dulce. Ahora reflexione ¿dónde se siente usted más cómodo? Donde, simplemente es un código, o donde es una persona con nombre propio. Quiere decir que la fortaleza de un pequeño es ser pequeño.

Desafortunadamente, con el paso de los años al pequeño se le olvida ese “toque” especial que le ponía al negocio y que lo hacía diferente ante la mirada de los compradores, dejando de lado la personalización del trato con los visitantes y termina siendo absorbido por los esquemas tradicionales que parece que trataran de alejarse de ese trato personal tan importante en las relaciones humanas. Si usted desea hacer algún cometario hágalo al finalizar esta lectura en el icono comentarios.