24 de febrero de 2012

Trabaje feliz



Hace poco en una reunión descubrí una cruda realidad que puede afectar el éxito de nuestras empresas y que quizás pueda estar sucediendo sin que nunca llegue a enterarse. Y sin muchos rodeos debe saber que en su empresa hay infiltrados de la competencia. Sí, ¡infiltrados! Y su función no es espiar sus operaciones comerciales o descubrir la fórmula mágica de su producto, esas personas han llegado con un solo propósito y es llevar a la quiebra, ruina, bancarrota, declive, decadencia, degeneración, menoscabo, pérdida o deterioro del negocio.

Ahora, usted se estará preguntado ¿y cómo lo sabe?, sé que no le costará mucho trabajo comprobar lo que le cuento, solo debe salir de la comodidad de su oficina y observar a los trabajadores, unos tienen la actitud y durante la jornada laboral: son amables, nunca dejan de ser serviciales, tratan a todos los clientes por igual, es como si generaran una inercia y disfrutaran lo que hacen, ah y siempre tienen una sonrisa, todo el día practican ese bello arte, ellos nacieron con las herramientas y las capacidades para poder construir una relaciones inolvidables con sus clientes. Es más, sin importar la cara que tienen sonríen de manera permanente, comenzando desde el alma, haciendo fluir la alegría por los ojos y desbordándola por la sonrisa.

Ahora, si ya detecto este pequeño grupo de personas, seguramente, también observó a otros que están fuera de lugar, es más, sobresalen por su indiferencia, tienen la cabeza agachada, no saludan a los clientes solo lo hacen con usted, son agresivos, poco serviciales y hasta parecen enfermos, y lamentablemente, ellos no tienen la actitud, sufren de “agritud” es decir una enfermedad que padecen quienes carecen del don maravilloso de servir a los demás, de ver en cada persona a un hermano y se dedican a ser despectivos, a tener ínfulas de superioridad, a maltratar a los compradores para que ante tan mal servicio nunca más regresen y se vayan para la empresa que los mando como “infiltrados”.

Ahora, ya que sabe la verdad, deberá decidir que es lo mejor: Seguir con esas personas que ponen mala cara todo el tiempo y que lo hacen perder dinero todos los días o perder un poco de dinero para que se vayan y no volver a perderlo todos los días. Sin embargo, sé que habrán sicólogos, sociólogos, líderes de talento humano que me cuestionarán y dirán: mejor capacitémoslos, hagámosles coaching y bueno, acepto, con una sola condición sino sonríen con naturalidad las primeras 8 horas de trabajo se tendrán que ir.


Y por que insisto tanto en esa palabra “sonreír” es que es tan importante sonreír, que se convierte en un terapia permanente para el bienestar propio, y además sirve para contagiar a los demás con la alegría que se transmite, pues en resumidas cuentas cada sonrisa que nace directo del corazón y del alma es un canalizador increíble de buenas energías, y si además, lo acompañas con una sonrisa honesta y sincera por parte de tus ojos siempre se convierte en un hecho que nunca pasa aislado, ni para ti ni para quién te observa sonreír, son momentos que quedan grabados en la retina, reflejados en tu pupila y plenamente vivos y constantes en tu mente, pero por sobre todo en tu misma esencia de ser humano. Ojala alguien te dijera “Si hay algo que me encanta, es que cuando saludas, a la vez sonríes siempre e iluminas el día, es cómo una carga de energía lo que transmites”.

7 comentarios:

  1. Muy cierto, nada mejor que una sonrisa para reflejar en los demás la alegría y comodidad de nuestro trabajo!

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  2. Espero de corazón poder siempre tener una sonrisa en mi cara. Gracias.

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  3. Ver la sonrisa de alguien es la mejor vitamina para cada día y lograr que nos hagan sonreir tambien es un maravilloso don!!Bendiciones

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  4. Muy cierto, a veces las organizaciones se equivocan y no escongen las personas que tengan el don de servir, solo se preocupan porque las personas que les sobran las ubican en atención al cliente, y no saben que en ese puesto se pierde mas dinero de lo que parece. No es ubicar a alguien porque me sobra es ubicarlo porque cuenta con la actitud para atender a un cliente.

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  5. JUAN MARTIN ARIAS CONTRERAS11:52 p.m., marzo 01, 2012

    EL DOCUMENTO ANTERIOR NOS ACERCA CADA VEZ A LA REALIDAD DE NUESTRAS EMPRESAS, LO FELICITO POR HACERNOS ABRIR LOS OJOS DE ESTO Y ES PARA TOMAR DESICIONES.

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  6. JUAN MARTIN ARIAS CONTRERAS11:52 p.m., marzo 01, 2012

    EL DOCUMENTO ANTERIOR NOS ACERCA CADA VEZ A LA REALIDAD DE NUESTRAS EMPRESAS, LO FELICITO POR HACERNOS ABRIR LOS OJOS DE ESTO Y ES PARA TOMAR DESICIONES.

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  7. Qué curioso, este artículo toca mi sensibilidad, porque por estos días tengo metido en mi cabeza, el hecho de querer cambiar mi trabajo.

    Siempre que me preguntaban cuál era mi día favorito, yo solía responder que el día Lunes, las respuestas de mis otros amigos comúnmente coincidían en decir que el Viernes era el mejor día.

    Consideraba el Lunes como el mejor día, porque en mi trabajo, yo ganó por la cantidad de trabajo que hago en el día, y el lunes indiscutiblemente es el mejor de los días, económicamente me va muy y aún sigue siendo así.

    Pero hoy y desde hace algunos meses, el lunes se ha convertido en el inicio de una larga semana, con una carga de energía muy pesada, al punto que me cuesta hasta SONREIR.

    En mi trabajo es muy común que las personas se dirijan a mi, con palabras groseras, en tonos altos, con afán, sin el más mínimo sentido del respeto, escucho muy seguido frases como: Yo llegué primero - es que mi plata no vale - limítese a hacer las cosas que para eso le pago - gracias a lo que yo pago, usted come; frases que anteriormente respondía con una sonrisa, un suspiro y le daba el mínimo de importancia, porque disfrutaba del trabajo, valoraba el aprendizaje diario y porque a pesar de los malos clientes, siempre habían otros que compensaban de alguna manera el mal rato, hoy se han convertido en mi excusa para decir, estoy cansada, no quiero seguir trabajando.

    Mi trabajo ahora es el mismo que he venido desempeñando desde hace varios años, sin embargo, ahora me pesan las ofensas, me pesa el hecho de que llegue a mi trabajo a las 7 y deba trabajar hasta las 6 de corrido, sin tener prestaciones sociales, tener que esperar al final del día para saber cuánto me he ganado, levantarme todos los días pidiendo paciencia y fortaleza para trabajar un día más, y todo esto me pasa simplemente porque emocionalmente he perdido la motivación para continuar trabajando, cualquier cosa que me pase se acumula para seguir pensando en lo cansada que estoy de seguir en este trabajo y ahora podría decir que el mejor día es el viernes, porque la semana se acabó y puedo descansar tranquila aunque sea por un día.

    La diferencia en mi trabajo no es realmente mi trabajo es simplemente que ya he tomado una decisión y es querer cambiar de ambiente porque no me siento cómoda con el actual y aunque gane muy bien, aunque todos los días tenga dinero en mi bolsillo, simplemente me cansé de estar en el mismo lugar y no estoy haciendo las cosas de la mejor manera y si pienso muy objetivamente las cosas, mi comportamiento y mi descontento genera pérdidas para el negocio, porque los clientes “SIEMPRE TIENEN LA RAZON”, aun cuando la actitud y la manera de decir las cosas no sean las mejores, es mejor para el negocio que el empleado se callé, escuche y sonría, que por el contrario conteste y exija un poco de respeto.

    Un buen artículo.

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