30 de septiembre de 2013

Gerenciamiento personal




Fui invitado a acompañar un proceso de selección, pero, para mi sorpresa la comunicación mencionaba que era para elegir un profesional para el equipo financiero, sin embargo, acepte con la condición que le solicitaran a los candidatos la autorización para tener acceso a los reportes de las centrales de riesgo y consultar su historial crediticio. De los 14 candidatos, tres tenían un reporte que evidenciaba el buen manejo de sus finanzas personales. La justificación de este ejercicio es que una persona que administre bien sus recursos tiene una mayor probabilidad de hacerlo bien con el capital de una empresa.

El caso anterior evidencia que las carreras profesionales forman ejecutivos para hacer que las organizaciones alcancen los mejores rendimientos, pero, la mayoría desconoce cómo aplicar esos conocimientos a su vida personal para alcanzar el éxito. Una razón es que lo que se prende en los claustros universitarios solo es una pequeña parte de las herramientas que requiere una persona para ser exitosa, pues, nadie puede garantizar que a mejores notas mayor éxito profesional. Por eso, más que formar ejecutivos la labor de las universidades es aportar a los “gerentes en formación” herramientas para que descubran cuáles son sus ventajas competitivas y aprovechen el escenario académico para atreverse a equivocar, pues, en la vida real, en el mundo de los ejecutivos de alto rendimiento, no hay segundas oportunidades.

Quiere decir que hoy usted tiene que ser el mejor, pues, de lo contrario sus probabilidades de surgir serán cada vez menores, más en una época, en la que ser profesional ya no es un privilegio y las empresas se dan el gusto de seleccionar al que consideran tiene las mejores competencias y la mejor actitud, ya que en el trabajo la presión es tan exigente que se pueden tomar dos caminos: uno quedarse en el mismo puesto por años, sobreviviendo entre pirañas o cada día dar lo mejor para ascender en la estructura jerárquica, muchas veces rompiendo paradigmas y enfrentando retos con mayor exigencia.

El concepto de gerenciamiento personal aplica en todas los ámbitos del ser humano y una de esas áreas gerenciales que considero fundamental es el mercadeo, porque así como una empresa entrega un producto para satisfacer las necesidades de los consumidores una persona también puede hacer atractivo o no el producto que representa. Por ejemplo: ¿qué percepción le genera un galeno que atiende su consulta en camiseta o un estudiante de administración en bermudas con los pies sobre un escritorio? Lo curioso es que estos personajes pueden parecer cool o descomplicados pero la vida profesional no inicia cuando se recibe el título, inicia, el día que usted decide cuál quiere que sea su futuro y prepara un proceso de mejora continua en el que empiece a adaptarse a normas generales de convivencia social.

Aplique el mercadeo para: investigar oportunidades de empleo o de negocio, darle valor a la marca que representa (su nombre), comunicar de manera respetuosa sus planteamientos, auto gestionar su conocimiento, analizar a sus competidores y visualizar las tendencias que le permitirán tener un ventaja competitiva. Si desea hacer algún comentario escríbame a: mercadeoaldia@gmail.com y comparta su opinión. Gracias.

8 de septiembre de 2013

El mejor físico

Mileva Maric, la mujer con el mejor físico
del mundo el Dr. Albert Einstein
Inversiones multimillonarias se han realizado en los últimos años para satisfacer la necesidad de la gente de sentirse mejor, ahora un aumento de senos, glúteos, estatura o la eliminación de grasa, manchas en la piel, entre otra cantidad innumerable de opciones son la herramienta predilecta para elevar la autoestima de las personas. Además, logra otros efectos como: llamar la atención, atraer al género opuesto, tener más opciones para calificar en un cargo y recibir halagos de otras personas.

Viéndolo desde el enfoque del “marketing personal” esta es una excelente oportunidad para que las personas que se someten a estos dolorosos y extensos tratamientos mejoren el “empaque o presentación” del producto, sin embargo, olvidan que esta estrategia que los favorecerá notablemente no servirá de nada cuando se confronten: presentación y contenido y resulte que no concuerda ninguno de los dos elementos. Para evidenciarlo observe las sílfides y los adonis que lo rodean y verá que muchos de esos esculturales cuerpos se ven opacados por personalidades pedantes y arrogantes que carecen de amabilidad, humildad, y especialmente, de la capacidad de servir, seguramente, porque creen que gracias a sus atributos el mundo es el que debe servirles.

Lo curioso de esta realidad es que la mayoría de los procesos de selección están diseñados para conocer “el ser” y “el saber” pero no para identificar la disposición a “servir”, ya que en el momento de una entrevista todos muestran su mejor cara y en ocasiones ese empaque llega a deslumbrar a tal punto que se considera que entre la belleza física y la personalidad existe una relación directamente proporcional y la realidad es muy contraria. Sin embargo, se termina contratando gente simpática pero no empática, gente bella exteriormente pero que adolece de esa belleza interiormente, gente que le da más importancia a satisfacer las necesidades los jefes y compañeros que las necesidades de los clientes y visitantes porque consideran que los primeros son los que le pagan el sueldo y la verdad es que los clientes son los que soportan hasta situaciones incomodas para que con el fruto de sus compras se les pague la nómina.

La sabiduría popular promovía el “don de gente” que en realidad es un “don” porque por más libros, cursos y hasta talleres de coach en lo que se participe eso no se aprende. Ese carisma nace en la persona cuando se tiene la mejor disposición y energía a servirle a los demás de manera desinteresada, independientemente de la profesión, cargo, salario o posición social que se ocupe. Personas que carecen de ese “don” deberían alejarse de los momentos de verdad, sin embargo, independientemente de su género esa es la gente que se ubicada en los puestos de recepcionistas, asesoras(es) entre otros, que se caracterizan porque físicamente son muy agradables pero castigan al cliente con su negativa personalidad y actitud dejando una negativa experiencia entre los visitantes.

Tres competencias fundamentales agrupan el “don de gente”: la escucha asertiva, la orientación al servicio y la pasión. Si los equipos de trabajo que están de cara al cliente gozan de estas competencias los resultados de negocio tendrán asegurados los ingresos, la satisfacción y la fidelidad en los clientes. Si desea hacer un comentario escríbame a: mercadeoaldia@gmail.com. Gracias.