Por estos días
en los que nos quedamos en casa para preservar la vida, quiero invitarlos a
transformar la forma de ver lo evidente. Hace poco me visitaron para hacerme
una encuesta y al momento de caracterizarme preguntaron por la cantidad de
personas que habitan mi hogar, una vez mencione la cifra, con un tono
despectivo el encuestador dijo ¿y la “sirvienta” es interna o por días? Me
sentí indignado y le dije: no sé a quién se refiere, porque aquí no tenemos
“sirvienta” pero, si esta mencionando a quien realiza las labores diarias, ella
se llama Sandra y es nuestra “auxiliar de la felicidad”, y le pido que por
favor, cuide su vocabulario, sea humilde y reconozca la gran labor que realiza.
Al final, me pido excusas y se marchó. Espero que nunca más vuelva a expresarse
así.
Ahora, ¿ha
pensado qué sería de su vida, más en esta época, sin esas personas que en
ocasiones ni siquiera mira a los ojos o sabe cómo se llaman?, con seguridad ellos
pasan desapercibidos porque están haciendo el papel de extras o actores de
reparto en la película de su vida. ¿O, acaso sabe cómo se llama el domiciliario
que lleva los pedidos, el del vigilante que le abre la puerta y vela por sus
intereses, o de quien barre frente a su casa? Estoy seguro que los ha visto muchas
veces en la misma función, y no lo sabe, porque da por hecho que ahí deben
estar, sin embargo, ellos trabajan todos los días para mejorar su calidad de
vida.
Hoy, los protagonistas
no son políticos, empresarios, deportistas, líderes de opinión, ni menos, yuotubers
o influencers, son esas personas que viven en el anonimato y arriesgan su vida
contra la más grande amenaza a la salud pública del mundo para que podamos contar
con los servicios que soportan nuestra realidad humana. Médicos, enfermeras y
policías, entre otros, están exponiendo, adicionalmente, a sus familias a un
virus que aún, algunos ignorantes creen, es cosa de países desarrollados. Así
que a ellos, y a muchos otros héroes como domiciliaros, cajeros, aseadores,
vigilantes, tele operadores, ingenieros de tecnología y redes, y aunque sea lea
duro, trabajadores de las funerarias, hoy, son los más grandes avezados auxiliares
de la felicidad del mundo.

Me paso algo parecido cuando llegó cierta persona a mi casa y de manera groteste le mando a la señora que nos ayudaba en casa , me indigno demasiado ver esto y es increíble que existan personas que subestimen a quienes nos colaboran en casa , es increíble ver hasta dónde llega la falta de humildad y de moralidad de ellos. Aquellas personas que se exponen a diario debido a la problematica mundial que se vive son las que se deben valorar y agradecer porque sin ellas nada sería igual, por eso hoy en día es donde debemos tomar conciencia de que en esta vida nadie es más que nadie , nadie tiene más que nadie , todos somos iguales, es en estos momentos donde nos damos de cuenta de que nada sirve tener los mejores lujos ni las mejores marcas porque eso no dará vida ni la salvará de lo que se está viviendo , hoy extrañamos tan solo un saludo, un abrazo , cosas que son tan insignificantes pero a la vez demasiado importantes en la vida de todo ser humano, en fin....
ResponderBorrarDebemos de llenarnos de sabiduría, humildad, tolerancia y mucha moral porque en estos momentos donde debemos ser más fuertes y estar unidos, valorar a quienes nos ayudan , aquellos que pasan por desapercibidos, aquella que salen arriesgar su vida , hoy más que nunca debemos ser más humanos y ponernos en el lugar de los demás, la unión hace la fuerza ....
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ResponderBorrarRecordar que no todos estamos en las mejores situaciones durante esta pandemia también nos ayuda a re ubicarnos y ser solidarios con los auxiliares de la felicidad