8 de junio de 2020

Pensar para la caja



En medio del aislamiento social, desempaque un rompecabezas y empecé a ubicar por varias noches cada una de las piezas. De repente un huracán llamado Samuel, dejo todo como cuando estaban en la caja retándome a empezar de nuevo. Esta situación, es muy similar a lo que le ha sucedido a la humanidad, pues, oprimimos el botón “reset”, pero, estoy seguro, que esta lección nos permitirá reiniciar con un pensamiento diferente.

En medio de esta debacles todos se preguntan ¿qué hay que hacer?, apareciendo infinidad de gurús que formulan acciones para un mercado, en el que, a pasar de los meses, hasta los líderes mundiales, aún cambian de opinión de una semana a otra. Y sin pretender ser gurú, vale la pena compartir lo que estamos haciendo con algunos de mis clientes teniendo como eje: planificar sobre tres escenarios para un futuro incierto. El primero: Es clave, enfocarse en la retención de los clientes mediante la generación de valor para que sientan la marca cerca, y especialmente, útil para sus vidas. El segundo: Es imperiosa la necesidad de diseñar acciones para recuperar a los clientes que se fueron sin decir adiós, ya que la responsabilidad es de las mismas marcas, así que enmendando el error y esforzándose en reconquistarlos, es muy probable que regresen. Y el tercero: Dirigir algunos recursos para atraer nuevos compradores. En resumen; los focos claves son clientes y desertores, luego, habrá tiempo para los otros que inclusive llegarán gracias a los dos anteriores.

Esos tres escenarios demandan recursos, que deben administrarse austeramente, y es vital analizar la caja y la gente. La caja, sin llegar a la parálisis del análisis, ¡esto es para ya!. Por ahora, “pensar fuera de la caja”, cambiará a “pensar para la caja”, salvaguardando la liquidez. De hecho, en medio de esa revisión algunos empresarios están analizando el valor que generan algunos ejecutivos, pues, con el sueldo de uno se podría triplicar el musculo operativo para asegurar la operación. Sin embargo, ¿de qué sirven los remeros, sin un líder que marque el rumbo de la embarcación?

Otra tarea ha consistido en revaluar los proyectos que se soñaron en condiciones normales de abundancia, pero con pobres análisis de riesgo e incipientes retornos, abandonando el ego de demostrar que si se puede. Así, que si no generan caja en el corto plazo, o se terminan o se cancelaran su implementación porque la recesión será inevitable.

Por último, sin ser menos importante esta la gente, evite que el pánico se apodere de sus mentes pidiendo evidencias cada hora de lo que hacen, le aseguro que a la fuerza aprenderá a valorar el “performance” sobre el presentismo, las horas nalga desaparecerán porque lo importante será el resultado. Estamos en un momento de repensar desde cómo administramos cada peso para no quedar ilíquidos hasta aprender a valorar los colaboradores de una manera diferente. Esta época revolucionaria nos permitirá cambiar muchas prácticas que por años se han estado haciendo por inercia para enfrentar un mercado que se caracterizará por tener mayores expectativas sobre las marcas que consumen.

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