En medio del
aislamiento social, desempaque un rompecabezas y empecé a ubicar por varias
noches cada una de las piezas. De repente un huracán llamado Samuel, dejo todo como
cuando estaban en la caja retándome a empezar de nuevo. Esta situación, es muy
similar a lo que le ha sucedido a la humanidad, pues, oprimimos el botón
“reset”, pero, estoy seguro, que esta lección nos permitirá reiniciar con un
pensamiento diferente.
En medio de
esta debacles todos se preguntan ¿qué hay que hacer?, apareciendo infinidad de
gurús que formulan acciones para un mercado, en el que, a pasar de los meses, hasta
los líderes mundiales, aún cambian de opinión de una semana a otra. Y sin
pretender ser gurú, vale la pena compartir lo que estamos haciendo con algunos
de mis clientes teniendo como eje: planificar sobre tres escenarios para un futuro
incierto. El primero: Es clave, enfocarse en la retención de los clientes
mediante la generación de valor para que sientan la marca cerca, y
especialmente, útil para sus vidas. El segundo: Es imperiosa la necesidad de diseñar
acciones para recuperar a los clientes que se fueron sin decir adiós, ya que la
responsabilidad es de las mismas marcas, así que enmendando el error y
esforzándose en reconquistarlos, es muy probable que regresen. Y el tercero: Dirigir
algunos recursos para atraer nuevos compradores. En resumen; los focos claves
son clientes y desertores, luego, habrá tiempo para los otros que inclusive
llegarán gracias a los dos anteriores.
Esos tres
escenarios demandan recursos, que deben administrarse austeramente, y es vital
analizar la caja y la gente. La caja, sin llegar a la parálisis del análisis, ¡esto
es para ya!. Por ahora, “pensar fuera de la caja”, cambiará a “pensar para la caja”,
salvaguardando la liquidez. De hecho, en medio de esa revisión algunos
empresarios están analizando el valor que generan algunos ejecutivos, pues, con
el sueldo de uno se podría triplicar el musculo operativo para asegurar la
operación. Sin embargo, ¿de qué sirven los remeros, sin un líder que marque el
rumbo de la embarcación?
Otra tarea ha
consistido en revaluar los proyectos que se soñaron en condiciones normales de
abundancia, pero con pobres análisis de riesgo e incipientes retornos,
abandonando el ego de demostrar que si se puede. Así, que si no generan caja en
el corto plazo, o se terminan o se cancelaran su implementación porque la
recesión será inevitable.
Por último,
sin ser menos importante esta la gente, evite que el pánico se apodere de sus
mentes pidiendo evidencias cada hora de lo que hacen, le aseguro que a la
fuerza aprenderá a valorar el “performance” sobre el presentismo, las horas
nalga desaparecerán porque lo importante será el resultado. Estamos en un momento
de repensar desde cómo administramos cada peso para no quedar ilíquidos hasta aprender
a valorar los colaboradores de una manera diferente. Esta época revolucionaria nos
permitirá cambiar muchas prácticas que por años se han estado haciendo por
inercia para enfrentar un mercado que se caracterizará por tener mayores
expectativas sobre las marcas que consumen.

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