Con seguridad conoce la diferencia entre jefe y líder, gracias a innumerables publicaciones en redes sociales, conversatorios, seminarios o, quizás en las cátedras de alguna escuela de negocios en las que se referencia a Douglas McGregor quien en 1960 escribió “El lado humano de las organizaciones” haciendo referencia a lo que él llamaba la doble teoría, la X y Y, en la que se puede evidenciar que dependiendo del lado que se le mire se necesitará asumir uno u otro rol en la administración del talento humano.Por eso, parte del éxito de quien dirige un grupo de personas, radica en su capacidad de identificar el talento de cada uno de sus colaboradores y ubicarlo en la posición en la que desarrolle todo su potencial, pues, no todos se han preparado para anotar goles, tapar o hacer pases, pero, si están en esa posición en la que tienen las competencias apropiadas, independientemente, de las victorias obtenidas, seguirán una y otra vez apasionados con lo que hacen. La otra parte, es la capacidad de darles las herramientas para que brillen más. Por ejemplo: el entrenador de nuestro Gimnasta Olímpico Jossimar Calvo entrega todo su conocimiento para que su pupilo brille en los escenarios deportivos, y un director de orquesta, propone en cada ensayo que las partituras se repitan una y otra vez porque sabe que puede sacar en cada interpretación lo mejor de cada músico.
Un gran referente de liderazgo inspirador es Pep Guardiola, quien ha logrado innumerables títulos para los clubes más reconocidos del mundo demostrando que hay que hacer las cosas que salen del corazón. Es así como en los equipos en los que ha estado su horizonte se ha caracterizado por brillar rodeado de estrellas como: Lionel Messi, Andres Iniesta, Xavi Hernandez, entre otros, quienes a lo mejor ganan más que él, salen en innumerables titulares, y hasta tienen su representación en varios video juegos, pero eso no lo trasnocha, a lo mejor porque sabe que en la medida que sus coequiperos brillen los resultados favorables serán para la plantilla que con honor dirige, además, de propiciar el escenario para inspirarlos a ser líderes, y no simplemente, seguidores.
Esta práctica de inspirar el liderazgo debe ser una de las principales palancas que aseguren la sostenibilidad de una organización ya que si se hace de manera sistematizada pueden tener mayores probabilidades de éxito, pues quienes hacen parte de la plantilla, conocen los procesos y pudieran anticiparse de manera disruptiva ante los cambios. Sin embargo, propiciar una generación de relevo es una práctica casi inexistente en América latina, más cuando lo que se fomenta es el amiguismo e intercambio de favores entre los seguidores lo que favorece el statu quo, pero, cuando alguien perturba la armonía puede llegar a ser tildado de agitador, lo que termina siendo nefasto para la persona y para la empresa.
Es hora de practicar el verbo brillar, apartándonos del ego que pueda dar la posición que se ocupa y facilitar las condiciones para que, hablando en plural, ellos brillen, nosotros brillemos, el brille, tu brilles y Yo brille, así los resultados siempre serán beneficiosos para quien es la verdadera razón de ser, el cliente.
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