2 de septiembre de 2019

Presiones evolutivas

Vivimos en un mundo automatizado en el que todo es Smart, e imperan los smartphone, las smart grid y los smartwatches, tecnologías que busca satisfacer de manera personalizada las necesidades de cada individuo para permitirle disfrutar mejor el tiempo gracias a la interconexión, y a las empresas, esas tecnologías, les permiten enfrentar la competencia, que hace tan solo unos pocos años, estaba conformada por uno o dos rivales, hoy, la volatilidad de los mercados y su inestabilidad, genera cambios cada vez más rápidos y complejos facilitando que emerjan nuevos jugadores para competir, convirtiendo el escenario, en un lugar propio de alquilar balcón.

Sí se trata de satisfacer necesidades deberíamos empezar a enfocarnos en mejores pensamientos que de manera ágil permitan adaptar las ofertas a cada consumidor humanizando y personalizando la innovación, porque las empresas que han innovado pensando solo en su bienestar financiero han desaparecido, contrario a esta práctica, las que se han enfocado en la gente, han logrado sobrevivir, curiosamente, implementando procesos de intraemprendimiento para garantizar ideas exitosas que superen las expectativas de los clientes ganando más que la mente y el bolsillo, su corazón.

Otras organizaciones, han acudido a la co-creación como parte de un ejercicio colaborativo en el que diferentes actores generan valor aportando su experiencia para el desarrollo de estrategias ganadoras que faciliten la rápida adopción del mercado de los productos o servicios, toda esta valiosa información, posteriormente, se correlaciona con datos para identificar el “¿qué?” y con opiniones para entender el “¿por qué?”. Por eso, a futuro, las inversiones deberán enfocarse en el desarrollo de herramientas informáticas que no solo faciliten la vida sino garanticen una mejor experiencia de la marca a los clientes.

Todas estas realidades inducirán a las empresas a tener como directriz las 3D. la primera es “la digitalización” de las transacciones pensando en la convergencia del contenido para adaptarse a la multicanalidad, que permitirá que la segunda “la descentralización” aumente la capacidad de servicio 24/7 al alcance de la mano, y pensando en el futuro, la tercera, “la descarbonización” enfocará la gestión en buscar alternativas para ser menos contaminantes aportando a los ODS.

Sin embargo, estas presiones evolutivas que demanda el mercado, dependerán de la capacidad de los CEO y sus plantillas para hacer un cambio radical de pensamiento, abandonando “lo análogo” para “pensar digitalmente”, sin olvidar, que también hay que empezar a desprenderse de lo netamente racional para conectar emocionalmente la marca con las personas pasando de la simple transacción a una relación beneficiosa para las partes, sostenible y con un futuro prometedor.

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