2 de octubre de 2019

¿Cuál es tu cuadrante?

Entre la innumerable cantidad de herramientas de gestión empresarial existen las “matrices” que representan en un plano cartesiano el resultado del cruce de dos ejes para conformar cuatro cuadrantes en los que se puede llegar a identificar, según su enfoque, el desempeño de los productos o servicios con la matriz de Boston Consulting Group, las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas con la FODA, identificar potenciales en los colaboradores con la de revisión del talento o proponer estrategias comerciales con la matriz de Igor Ansoff, entre otras.
 
Estas matrices son habitualmente utilizadas para definir cursos de acción ante dos variables y optimizar el pensamiento de los ejecutivos entorno a los objetivos corporativos identificando criterios de valoración que permitan hacer propuestas ajustadas a las necesidades de la empresa y el mercado, por eso, es fundamental, para diseñarlas, contar con información de calidad que aporte al pensamiento objetivo de quienes las elaboran, de esa manera, se logra evitar caer en sesgos que afecten las propuestas resultantes.
 
En esta oportunidad presento el cruce resultante de dos ejes que son mencionados de manera recurrente en múltiples escenarios que van desde la academia hasta el ámbito corporativo y que son las palancas fundamentales para garantizar la satisfacción del cliente y el cumplimiento de las metas organizacionales. Esos dos ejes, están conformados por la Aptitud y la Actitud, que, llevadas al ámbito laboral, serían las competencias duras y blandas, respectivamente, valorándolas de poco a mucho o de menos a más. Entendiendo como aptitud el “saber hacer” y la actitud el “ser”. Este cruce generará cuatro cuadrantes que invito a analizarlos con el objetivo de que pueda identificarse y emprender su plan de mejora.
 
Cuadrante 1: Poca aptitud y poca actitud. Algunos calificativos para este cuadrante podrían ser: inepto, incompetente, incapaz, inconsciente, podríamos asignarle otro sinónimo acudiendo a la naturaleza y serían los “pollos sin cabeza” que no piensan, pero se mueven, es el claro ejemplo del “presentismo”, ese colaborador que está presente físicamente pero su mente está ausente.
 
Cuadrante 2: Mucha aptitud y poca actitud. Los calificativos de este ratón de biblioteca lleno de conocimientos, pero con una baja disposición a servir, comunicación inexistente e incapacidad de trabajar en equipo afectan la imagen de la empresa, porque de que sirve saber mucho con una hermosa cara de puño.
 
Cuadrante 3: Poca aptitud y mucha actitud. Este maravilloso cuadrante camaleónico está lleno de gente sonriente, amigable, alegre y entusiasta, pero con poco conocimiento, así que una sonrisa hueca, no deja de ser la representación de una cara bonita, pero sin soluciones.
 
Cuadrante 4: Mucha aptitud y mucha actitud. Aquí, con seguridad queremos llegar todos, para lograrlo la combinación de habilidades duras y blandas garantizarán los buenos resultados.
 
Muy acertadamente, Albert Einstein, hacía referencia a que la imaginación está por encima del conocimiento, ya que este último es limitado, pero la imaginación no, por eso, la actitud de nuestros colaboradores será el factor diferenciador para dejar una huella imborrable en los visitantes. Manos a la obra, diseñe el plano cartesiano y empiece a ubicar a sus jugadores para poderlos potencializar y que los beneficios sean para los clientes y la empresa.

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