8 de junio de 2020

Pensar para la caja



En medio del aislamiento social, desempaque un rompecabezas y empecé a ubicar por varias noches cada una de las piezas. De repente un huracán llamado Samuel, dejo todo como cuando estaban en la caja retándome a empezar de nuevo. Esta situación, es muy similar a lo que le ha sucedido a la humanidad, pues, oprimimos el botón “reset”, pero, estoy seguro, que esta lección nos permitirá reiniciar con un pensamiento diferente.

En medio de esta debacles todos se preguntan ¿qué hay que hacer?, apareciendo infinidad de gurús que formulan acciones para un mercado, en el que, a pasar de los meses, hasta los líderes mundiales, aún cambian de opinión de una semana a otra. Y sin pretender ser gurú, vale la pena compartir lo que estamos haciendo con algunos de mis clientes teniendo como eje: planificar sobre tres escenarios para un futuro incierto. El primero: Es clave, enfocarse en la retención de los clientes mediante la generación de valor para que sientan la marca cerca, y especialmente, útil para sus vidas. El segundo: Es imperiosa la necesidad de diseñar acciones para recuperar a los clientes que se fueron sin decir adiós, ya que la responsabilidad es de las mismas marcas, así que enmendando el error y esforzándose en reconquistarlos, es muy probable que regresen. Y el tercero: Dirigir algunos recursos para atraer nuevos compradores. En resumen; los focos claves son clientes y desertores, luego, habrá tiempo para los otros que inclusive llegarán gracias a los dos anteriores.

Esos tres escenarios demandan recursos, que deben administrarse austeramente, y es vital analizar la caja y la gente. La caja, sin llegar a la parálisis del análisis, ¡esto es para ya!. Por ahora, “pensar fuera de la caja”, cambiará a “pensar para la caja”, salvaguardando la liquidez. De hecho, en medio de esa revisión algunos empresarios están analizando el valor que generan algunos ejecutivos, pues, con el sueldo de uno se podría triplicar el musculo operativo para asegurar la operación. Sin embargo, ¿de qué sirven los remeros, sin un líder que marque el rumbo de la embarcación?

Otra tarea ha consistido en revaluar los proyectos que se soñaron en condiciones normales de abundancia, pero con pobres análisis de riesgo e incipientes retornos, abandonando el ego de demostrar que si se puede. Así, que si no generan caja en el corto plazo, o se terminan o se cancelaran su implementación porque la recesión será inevitable.

Por último, sin ser menos importante esta la gente, evite que el pánico se apodere de sus mentes pidiendo evidencias cada hora de lo que hacen, le aseguro que a la fuerza aprenderá a valorar el “performance” sobre el presentismo, las horas nalga desaparecerán porque lo importante será el resultado. Estamos en un momento de repensar desde cómo administramos cada peso para no quedar ilíquidos hasta aprender a valorar los colaboradores de una manera diferente. Esta época revolucionaria nos permitirá cambiar muchas prácticas que por años se han estado haciendo por inercia para enfrentar un mercado que se caracterizará por tener mayores expectativas sobre las marcas que consumen.

2 de junio de 2020

Recetas en pandemia II



En la publicación anterior hacía referencia a esas fórmulas llenas de creatividad y pasión que han implementado no solo algunos de mis clientes sino diversos sectores de la economía para mantenerse vigentes en medio de esta oportunidad de revolucionar lo que hemos estado haciendo rutinariamente con los mismos resultados por años, y que hoy, requiere de una visión diferente de los negocios.

La primera gran reflexión, es que no hay que seguir esperando que va a pasar, hay que volcarse sobre la base de datos y empezar a trabajar el principal activo de la empresa del que sabemos que existe, pero pocas veces valoramos para analizar, correlacionar e identificar oportunidades de negocio, entre otras tareas, y que no se hacen por estar en el afán desmedido de salir de cacería a conseguir clientes. Así que una vez estructurada la principal estrategia para fortalecer las relaciones podrá empezar a implementar algunas de las siguientes iniciativas.

Para el sector del turismo esta situación no será eterna y aunque las personas serán más prevenidas en sus viajes, vale la pena promover hoteles, playas y sitios turísticos, así como asesoría en temas como itinerarios o visas, con un video que emocionalmente deje la mejor impresión, porque, con seguridad la marca que siempre estuvo presente para el cliente tendrá más posibilidades de ser preferida, y no a otra agencia. Estas mismas tareas las pueden hacer las constructoras e inmobiliarias mostrando sus proyectos y no esperar a reactivarse para empezar.

Los profesionales de la salud como los odontólogos, en vista que no podrán atender a sus pacientes, a no ser que sea en caso de emergencia, tienen una excelente oportunidad de asesorar a los clientes, por ejemplo en el cuidado de su higiene oral. Quienes son entrenadores personales pueden seguir haciendo las rutinas de los clientes o los fisioterapeutas las terapias a sus pacientes.

En los salones de belleza a parte de una asesoría personalizada, porque no comercializar productos afines como cremas, esmaltes, cepillos y tratamientos en general para lograr ingresos por otras actividades. No tenga miedo, no todos los clientes van a seguir tinturándose ellos mismos, o haciendo su tratamiento facial, pues, a pesar de que es el tiempo de ¡Hágalo usted mismo! Eso no durará toda la vida. Pero si nos quedamos esperando a que todo pase algunos con seguridad habrán tomado la delantera.


Sócrates, sabiamente sin saber que el Coronavirus transformaría nuestras vidas, plantaba un excelente reflexión para este cambio de eran “el secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo” Así que dejemos la era de la indiferencia para que prevalezca la era de la cercanía, no espere tener la plataforma ideal, con las herramientas disponibles hay mucho por hacer.

29 de mayo de 2020

Recetas en pandemia I


El pasado fin de semana trate de preparar la cena guiándome por un libro de cocina, y la verdad, fue un desastre, pues, estos libros tienen términos como: onzas, tazas o cucharadas con cantidades exactas en gramos, milímetros y temperatura, pero mis utensilios eran una cuchara de sopa y  postre, las tazas, la de la sopa, y cero balanzas o termómetros. Y las medidas que conozco son: manotadita, puchito, pizquita o migajita, entre otras. Así que de haberlo sabido mejor hubiese pedido un domicilio.

En esta época en la estamos esperando recetas mágicas les comparto algunas ideas de lo que hemos hecho con algunos de mis clientes en medio de esta “r-evolución” en la que hemos tenido que desaprender, y así siempre ha sucedido con los grandes cambios de la humanidad que han sido fruto de revoluciones, desprendiéndonos de algo para llegar a un nuevo estadio. Por ejemplo, liberarnos del yugo español, implicó una revolución, pasamos del motor de vapor al de combustión, y en unos años, al motor eléctrico lo que hará que nos despeguemos de la manera tradicional de mover los vehículos.

Estas recetas deben empezar por volver a reconquistar a esos clientes que nunca más volvieron a saber de la marca desde el día que hicieron la primera comprar. Así que primero empezamos a volcar toda la atención a la base de datos. Si eres un restaurante, puedes enviar un mensaje a tus clientes con una oferta para venderles el plato de su agrado y que lo preparen en casa (ah, verdad que no sabes su plato preferido porque siempre estuviste buscando clientes), pero bueno, envía la oferta, y el plus será que el pedido tiene todo para su preparación, desde un ajo hasta la proteína, y adicionalmente, los acompañaras virtualmente con la preparación. No tema al hecho de que no volverán, pues, cocinar no es para todo el mundo, como Yo, y le aseguro que la gente algún día preferirá cenar en ese restaurante, se tomará una selfie y hasta agradecerá, por la experiencia de la preparación del plato.

Igualmente, pueden hacerlo quienes venden cócteles, enviar los ingredientes para la sangría empacados al vacío y el licor, adicionalmente, siendo ambicioso, adjuntar con el pedido un código QR para que por medio de realidad virtual conozcan no solo la historia de la bebida sino su preparación. Yo, por ejemplo, estoy feliz, porque una importante marca que representa bebidas alcohólicas esta reforzando mis conocimientos como sumiller, y con seguridad seguiré comprando sus bebidas.

Otro cliente de una lavandería está enviando mensajes con contenido audiovisual no solo para ofrecer el domicilio sino una guía para los cuidados de la ropa. La marca de mi vehículo ha enviado todas las indicaciones de cómo mantener el automóvil, y hasta un archivo digital para armar el carro en papel para que me quede en casa. Así que todo depende de la capacidad de dejar de preocuparse, y ocuparse, porque cosas por hacer hay hasta el infinito y más allá, así que ánimo y pon a prueba tu creatividad. Espera pronto la segunda parte.

21 de mayo de 2020

La pregunta mágica



Las últimas semanas, gracias a esta oportunidad de trabajar en casa, en familia, he notado que cada noche antes de dormir retumba en mi cabeza la misma frase, una y otra vez, pues, Samuel está en la etapa de la curiosidad y si en el día me pregunta ¿y por qué? unas diez veces, me quedo corto.  

Hace poco, coloreábamos los números y le decía evita salirte de la línea, preguntándome ¿y por qué?, pues, porque se verá mejor, ¿y por qué?, porque te vas a ganar una carita feliz, ¿y por qué?, ya sabes, tu eres muy ordenado, llegando un momento en que puso a prueba mi creatividad para atender sus preguntas cada vez más curiosas.

Este genial proceso permite a los niños fortalecer su desarrollo cognitivo para comprender el mundo. Sin embrago, esta función, al parecer, con el paso del tiempo queda en el olvido, pues, suponemos que al crecer, lo sabemos todo, es como si la curiosidad estuviera asociada a la edad, y los más grandes científicos, de avanzada edad han encontrado soluciones transformadoras de la humanidad.   

Esa pregunta mágica debería estar a la orden del día en servicio al cliente, pues, es necesario ir a la causa raíz, esa que en muchas ocasiones obviamos porque ya se le dio solución al problema del cliente, pero, se sigue repitiendo una y otra vez. Un ejemplo, está en la carta de un cliente a una marca de automóviles que se quejaba porque su vehículo no funcionaba cuando compraba helados de vainilla.

Esa carta llegó a manos del presidente que envió un ingeniero para analizar la queja. El ingeniero y el cliente, fueron a la heladería y pidieron el sabor a vainilla y el auto, efectivamente, no funcionó. Luego regresaron tres noches seguidas. La primera, eligieron sabor a chocolate y la segunda a frutilla y el auto arrancó. La tercera, fue el turno del helado de vainilla, y el auto no funcionó. El ingeniero, se resistió a creer que el auto tenía alergia al helado de vainilla e inicio su sesión de ¿y por qué?

Empezó a registrar datos y encontró que el cliente demoraba menos tiempo comprando helado de vainilla que de otro sabor. La respuesta estaba en la ubicación de la nevera. El de vainilla, como se vendía más estaba en la entrada. Los otros sabores, estaban al fondo y eso demandaba más tiempo. Entonces ¿por qué el auto no arrancaba cuando se demoran menos en la compra? Así que, el tiempo pasó a ser el problema, y no el helado de vainilla.

Como el tiempo de compra del helado de vainilla era menor, el motor no se enfriaba y los vapores del combustible no se disipaban, impidiendo un arranque instantáneo. A partir de ese episodio, cambiaron el sistema de alimentación de combustible solucionando el problema para siempre. Al final, la ensambladora exigió a sus colaboradores que tomarán en serio hasta las reclamaciones más extrañas, "porque puede ser que una gran innovación, este por detrás de un helado de vainilla", decía el comunicado.


15 de mayo de 2020

¿Y dónde está lucho?


En esta época se volvió habitual hacer reconocimientos como un símbolo para agradecer a quienes cada día salvan vidas, protegen nuestros bienes o transportan domicilios, entre otros. Algo similar sucede, esporádicamente en las empresas, reconocemos al trabajador con mejor desempeño o por los años de servicios prestados, pero, siendo objetivos nos enfocamos más en las oportunidades de mejora que en celebrar lo positivo, es como si diéramos por hecho que todo debe salir bien, y para quienes ocupan posiciones de privilegio, es irrelevante lo que tuvo que pasar la gente para lograr el objetivo, pero hay otras compañías y líderes que celebran los pequeños grandes logros. Me apasionan algunos equipos de ventas que cuando llegan a la meta o corredores de bolsa que cuando cierran una gran negociación tocan una campana o un silbato como para decir “lo logramos”.

Y aunque parezca inverosímil por años existieron miles de héroes, que, por lo general, permanecieron en el anonimato corporativo, sin embargo, para los clientes eran quienes hacían la diferencia. Son esas personas que irradian energía positiva por su buena actitud, y que, sin importar el ritmo de la jornada, te saludan, acompañando su rostro con una sonrisa, nunca tienen excusas porque solo piensan en servir y hacerte feliz, y con su personalidad, independientemente de la edad, siempre dejan una huella imborrable por su calidez. Esos “titanes del servicio” que solo podría existir en conferencias o en libros mitológicos aparecen en tu vida como por arte de magia. Recuerdo que en nuestras pasadas vacaciones familiares nos encontramos a “Lucho”, pues, así se hace llamar, será tan fantástico el servicio que presta este paladín de las experiencias, en un resort de Santa Marta que el niño cada mañana se levantaba diciendo “y dónde está lucho”.  

“Lucho” fue tan especial porque proyectaba felicidad, y la verdad, no creo que haya participado de ninguna capacitación que promoviera la felicidad corporativa, porque sencillamente, está haciendo lo que le gusta, eso lo lleva en su ADN, lo emana en cada respiración. Ahora le pregunto, ¿usted, se siente feliz haciendo lo que hace?, ya que no importa ser mesero, albañil, ejecutivo, profesor o piloto, por mencionar algunos trabajos, en los que, a lo mejor, sin conocerlos o verlos, la gente percibe su grado de felicidad. ¿Quiere comprobarlo?, le propongo que recuerde ¿cuántas veces antes de iniciar un vuelo a escuchado con claridad y buena energía al piloto dándole la bienvenida, mencionado el estado de la ruta y el tiempo aproximado de vuelo? evidenciando con lo que proyecta su voz, si el capitán está feliz, y de eso, con seguridad dependerá la calidad del trayecto.

Así que como estamos en época de reconocimientos, vale la pena proponer un diploma, medalla, pergamino, trofeo o cualquier símbolo para entregarle, así sea digitalmente, a quien quizás, sea uno más en la lista de empleados, pero para los clientes, son el alma del lugar, así que para nosotros el candidato a personaje de “Servicio al cliente inolvidable” es el señor “Lucho”, y como estoy convencido que hay muchos más como él en el planeta, lo exhorto a pensar a quién podría postular para tan importante distinción con el ánimo agradecerles, y luego, estudiarlos científicamente para capturar parte de su ADN y poderlo propagar entre los colaboradores de cualquier organización, solo de esta manera podríamos tener clientes felices y asegurar los ingresos para siempre. 

27 de abril de 2020

Empresas de “Soleil”



Recuerdo que luego de promover el SASOSER a un grupo de empresarios antioqueños, junto con mi esposa, nos regalamos la función 1.000 del espectáculo que creó un océano azul conquistando el mercado con su desafiante pensamiento divergente, en la tradicional, industria del circo. 52 artistas que, por primera visitaban Colombia, provenientes de 14 países, presentaron un colorido ecosistema de fantasía en el que simulando ser insectos realizaron un acto que nos tuvo, por cerca de dos horas, viviendo una experiencia inolvidable y se convirtió en un poderoso insumo para redactar esta publicación.

Para iniciar, tres reflexiones del espectáculo. Ninguna empresa logra ser exitosa de un día para otro, requiere no solo de un gran soñador como fue los fue Disney, Steve Jobs o Richard Branson, entre otros, sino de la perseverancia de sus líderes. Eso de que “me vuelvo empresario para no tener que trabajar” es un fatídico error, pues, hoy la gestión de una empresa se mide por su trabajo sino por la trascendencia global. La segunda, tiene que ver con la palabra “valor” para el cliente, pues, si cuando paga la percepción de valor de la marca, es baja, todo lo que compre, siempre, le parecerá costoso, pero si esa percepción es contraria, con seguridad el precio nunca será una barrera para la compra, tal como sucede con las funciones del circo en mención, un viaje al mágico mundo de Disney, o, una cena en el restaurante del Señor Jaramillo, lugares donde los visitantes no escatiman en el costo. Y la última, no siendo menos importante, tiene que ver con quienes trabajan en ese maravilloso espectáculo.

Ser parte de este circo requiere de un exhaustivo proceso de selección, es más, son ellos los que buscan el talento, sí, talento, del latín “talentum” que significa: moneda de cuenta o unidad de peso, es decir, la medida que hace diferente a la gente, en pocas palabras, el principal ingrediente para diferenciar una empresa, de esa manera, evitan colaboradores que practiquen el presentismo o lleguen por simple escampadero laboral. Una vez superada esta etapa inician los entrenamientos entorno a un propósito común “dejar una huella inolvidable en los asistentes”.

Para lograrlo, no necesitan en el escenario a nadie dando órdenes, porque los que realmente brillan, son los artistas, quienes reciben los aplausos del público, muy similar a las empresas latinoamericanas, en las que los aplausos los reciben quienes, según la mitología griega, están en el Olimpo. Ahora, para rebosar la copa, hay unos actos en los que, literalmente, cada artista deja en manos de un compañero su vida confiado en que las horas de entrenamiento eviten que se cometa un error fatal, curiosamente, en algunas empresas, muy pocos arriesgarían su vida por el otro, y si algún directivo les invitará a combatir a su lado en la guerra, muchos, con seguridad, le desearían lo mejor.

Todo esto sin mencionar competencias como: orientación al logro, pasión o creatividad, entre otras, que serán siempre las que permitan a una empresa convertir lo básico en un espectáculo sublime para el cliente, y ahí es donde, precisamente, esta la diferencia.

23 de abril de 2020

Creativisapines



¿Recuerda esta mañana cuando empezó a preparar el vestuario de hoy?, con seguridad pensó, ¿qué me pongo? y, por su mente, pasaron en fracciones de segundos algunas de las actividades que realizaría, y con base en esa rutina, tomo la decisión de seleccionar y combinar las prendas que usaría para ir a trabajar, estudiar o viajar, durante el día. Algo similar le sucedió camino al trabajo, universidad o a esa reunión importante, pensando que camino debería tomar, lógicamente, sin la ayuda del asistente virtual o aplicación de su teléfono para crear en su mente la ruta más rápida para llegar a su destino.

Estas dos actividades, por solo mencionar algunas, desmitifican el pensamiento de que ser creativo esta siempre asociado a personas poseídas por algún don mágico, con capacidades superiores o que son pintores, poetas o diseñadores, entre otros, en pocas palabras, a quienes practican algún arte. Así que libérese de ese paradigma porque en realidad todos somos creativos, si lo duda, recuerde que nuestros antepasados cavernícolas, de acuerdo a datos con más de 40.000 años de antigüedad, realizaban pinturas rupestres, palabra que proviene del latín “rupestris” del que se deriva “rupes” o roca, que es sinónimo de primitivo, dibujando sobre las paredes de las cavernas la representación de sus actividades diarias.

Ahora, acelerando el paso del tiempo, recuerde su infancia, o la de sus hijos, sobrinos o nietos para evidenciar la capacidad que tenían de hacer volar un juguete convirtiéndolo en súper héroe, caminar sobre la cuerda floja, en medio de las justas del piso de cerámica, o inventar un mundo de princesas o dragones utilizando la imaginación. Sin embargo, esas actividades naturales, con el paso del tiempo se cargaron de prejuicios, como si por cada año cumplido, la sociedad penalizará al soñador tildándolo de inmaduro, porque se atreve a pensar aún como niño, siendo hoy, ese recurso, el que dominará la innovación para llevarla a la dimensión desconocida.

Le invito a poner a prueba esa capacidad y comprobar por su cuenta esa maravillosa habilidad. Cierre sus ojos e imagine que en sus manos tiene un gancho clip, o, mejor si lo puede tener ahora mismo, y atrévase a darle otras utilidades diferentes a la de prensar documentos. Listo. A lo mejor, serviría para hacer con una liga una cauchera, sujetar el cierre del botón del pantalón para que este no se baje, sacar la tarjeta SIM de su teléfono, entre otras. Este ejercicio, evidencia la capacidad humana de solucionar problemas, tan simples, como evitar que el cierre de la cremallera se baje hasta proponer alternativas a los problemas más grandes de la humanidad.

Estamos a tiempo de desbloquear esos paradigmas, especialmente, en las grandes corporaciones que ahora se enfrentan a exitosos modelos empresariales sin niveles jerárquicos, grandes activos, inventarios o procesos, poniendo en riesgo la sostenibilidad de esas estructuras. Regálese todos los días unos minutos para soñar, especialmente, desde la óptica del cliente y verá los resultados.   

15 de abril de 2020

Auxiliares de la felicidad


Por estos días en los que nos quedamos en casa para preservar la vida, quiero invitarlos a transformar la forma de ver lo evidente. Hace poco me visitaron para hacerme una encuesta y al momento de caracterizarme preguntaron por la cantidad de personas que habitan mi hogar, una vez mencione la cifra, con un tono despectivo el encuestador dijo ¿y la “sirvienta” es interna o por días? Me sentí indignado y le dije: no sé a quién se refiere, porque aquí no tenemos “sirvienta” pero, si esta mencionando a quien realiza las labores diarias, ella se llama Sandra y es nuestra “auxiliar de la felicidad”, y le pido que por favor, cuide su vocabulario, sea humilde y reconozca la gran labor que realiza. Al final, me pido excusas y se marchó. Espero que nunca más vuelva a expresarse así.

Ahora, ¿ha pensado qué sería de su vida, más en esta época, sin esas personas que en ocasiones ni siquiera mira a los ojos o sabe cómo se llaman?, con seguridad ellos pasan desapercibidos porque están haciendo el papel de extras o actores de reparto en la película de su vida. ¿O, acaso sabe cómo se llama el domiciliario que lleva los pedidos, el del vigilante que le abre la puerta y vela por sus intereses, o de quien barre frente a su casa? Estoy seguro que los ha visto muchas veces en la misma función, y no lo sabe, porque da por hecho que ahí deben estar, sin embargo, ellos trabajan todos los días para mejorar su calidad de vida.

Hoy, los protagonistas no son políticos, empresarios, deportistas, líderes de opinión, ni menos, yuotubers o influencers, son esas personas que viven en el anonimato y arriesgan su vida contra la más grande amenaza a la salud pública del mundo para que podamos contar con los servicios que soportan nuestra realidad humana. Médicos, enfermeras y policías, entre otros, están exponiendo, adicionalmente, a sus familias a un virus que aún, algunos ignorantes creen, es cosa de países desarrollados. Así que a ellos, y a muchos otros héroes como domiciliaros, cajeros, aseadores, vigilantes, tele operadores, ingenieros de tecnología y redes, y aunque sea lea duro, trabajadores de las funerarias, hoy, son los más grandes avezados auxiliares de la felicidad del mundo.

Así que la próxima vez que usted piense en mencionar alguno de esos trabajos recuerde que la verdadera grandeza de un buen ser humano está en valorar el talento y la disposición a servir de otras personas más allá del cargo o el nivel jerárquico que ostenten. Este virus, que toca a todos, posiblemente, transformará la humanidad invitándonos a “volver a lo básico”, a darle un sentido diferente a tomar un café en casa en medio del teletrabajo, a valorar el significado de sentarse a la mesa en familia, de una llamada que nos acerca con quienes están lejos, pero, especialmente, a darle mucho más valor a esos trabajos que siempre han estado en el anonimato facilitándonos la vida. Un aplauso para cada uno de ellos y nuestra más grande admiración y agradecimiento.  


7 de abril de 2020

Mentalidad de principiante


Cada vez que tengo la maravillosa oportunidad de ser invitado por una universidad para hacer parte de la formación de un grupo de ejecutivos en módulos de especialización o maestría, antes de iniciar, les comparto la siguiente historia. Había una vez, un karateka que alcanzó el más alto nivel en esa disciplina ganando medallas olímpicas y convirtiéndose en una personalidad mundial que le permitía portar con orgullo un cinturón negro “Dan”. Pasados unos años, decidió retirarse a una aldea, y para no perder la forma, se inscribió en una academia del lugar. Cuando iniciaron las clases llego a ese primer encuentro con su traje y un cinturón blanco, sí, blanco, ese que utilizan los principiantes.

Esta evidente muestra de humildad fue, curiosamente cuestionada, por algunos lugareños que luego de estar seguros de quien era, le preguntaron: ¿Acaso no eres el medallista olímpico? ¿Qué haces en este lugar con ese cinturón blanco? ¿No crees que deberías ser tu quien da la clase? El Karateka respondió: Señores, efectivamente, soy esa persona que mencionan, sin embargo, decidí asistir con cinturón blanco, porque me interesa ver qué cosa nueva puedo aprender, si asistiera con el cinturón negro con seguridad mis conocimientos limitarían mi aprendizaje en todo momento.

Hoy, más que escribir sobre management considero conveniente invitar a la reflexión a ese ser humano que tiene tanto por aprender, y que desafortunadamente, como lo decía Mario Alonso Puig, “nuestro orgullo limita la oportunidad de aprender”. Esa realidad que de manera innata hace parte de nuestro ADN en la infancia, en la que somos, literalmente, esponjas del conocimiento, al parecer, con el paso de los años empieza a desvanecerse, pues, el mito de que ser adulto es sinónimo de sabérnoslas todas, es precisamente, un gran error. Sin embargo, he tenido la fortuna de conocer profesores, ejecutivos, empresarios y conferencistas, entre otros, de tan alto nivel, que con total disposición prestan atención a sus interlocutores, toman nota y preguntan respetuosamente con una sencillez excepcional, parecen como niños, ávidos del saber, buscando conocer, comprender y aprender.

Aquí es donde esas habilidades que se mencionaron en el foro económico mundial de Davos empiezan a tener más relevancia. Dos de ellas, inteligencia emocional y flexibilidad cognitiva, son dos de esas habilidades, que debería aflorar en el aula de clase, auditorio o en esa reunión en la que, por el ego, a los asistentes nada les satisface, más cuando no tienen ni la formación o experticia del tema tratado, solo son gobernados por la propia ignorancia de creerse un producto terminado.

Le aseguro que el día que nos liberemos de esos paradigmas la visión será muy diferente porque tendremos siempre mentalidad de principiantes, esa que con conocimiento de causa me ha ensañado que las mejores lecciones, enseñanzas y conocimientos siempre vienen de personas que etiquetamos erróneamente, una vez erradiques ese paradigma tendrás la maravillosa oportunidad de reinventarte cada día.


27 de marzo de 2020

¿Dónde está la alegría?

Imagínese llegar a una empresa en la que la vigilante de la recepción es de apellido “Alegría”, podría llegar a pensar en ese mágico momento que, si en la recepción esta la alegría, ¿cómo será el resto de la gente que trabaja en esa empresa?, es más, podría llegar a imaginarse ¿cómo será una reunión de la familia “Alegría”?, que a lo mejor, será muy diferente a las reuniones de las familias “Malo”, lógicamente, dejándome llevar por el significado de la palabra, que a lo mejor, nada tendrán que ver con el sentir de esas familias. Mis excusas a ellos. 

Ahora, si en la portería esta la alegría, se supone que dentro de las instalaciones de la empresa encontraremos gente amable, educada, pues, saludan y miran a los ojos ofreciendo siempre una sonrisa, pero, desafortunadamente, eso no sucede en la mayoría de las empresas porque la gente vive estresada, desmotivada, y uno que otro, ha registrado infinitamente, su hoja de vida en diferentes plataformas esperando la oportunidad de liberarse, en la mayoría de los casos, de su jefe, un mal ambiente de trabajo o pocas oportunidades de ascenso y progreso. 

Esas razones, entre otras, son las que tienen en este momento a los líderes de la gestión humana en la búsqueda de estrategias, libros, conferencias y talleres, entre otros, que les permitan encontrar la gran piedra filosofal que convierta a sus colaboradores en seres de luz, con actitud de servicio, orientados al logro, y proactivos, para llevarlos hasta el infinito y más allá logrando que encuentren su propósito de vida. Pero, ¿de qué dependerá la alegría organizacional?, ¿será que la gente que trabaja en oficinas cómodas estará siempre alegre?, ¿o es más alegre quien ganas más y tiene una mejor posición jerárquica que el que está en la base de la pirámide?, estos, son algunos de los cuestionamientos que han llevado a las organizaciones a enfocarse en la Gerencia de la felicidad. 

Vincular personal que conforme equipos de trabajo productivos, comprometidos y cálidos va más allá de los tradicionales test, pruebas o entrevistas que fácilmente se aprenden en Internet, son enseñadas en la universidad, o aprendidas con la metodología ensayo – error lo que les facilita que aflore “el genio de la lámpara mágica” una vez está sentado frente a quien lo está valorando, pero, curiosamente, por esa misma razón, pocas veces son consecuentes la percepción generada con la realidad contratada. 

Qué pasaría si pensamos de manera divergente y en vez de ser las empresas las que ofrecen empleo, sean las personas las que lo ofrecen. Podríamos encontrar avisos de prensa con mensajes como: Soy alegre, entusiasta, me gusta sonreír y se me facilita relacionarme con las personas, un candidato ideal para servicio al cliente, contrario a otras ofertas como: Me gusta la soledad y me apasionan los datos y poco me gusta hablar con la gente, eso sí, hago análisis que nadie realizará. Esta alternativa sería una manera de permitirle a la gente nunca trabajar en su vida, pues, estarían haciendo lo que les apasiona y así estarían, verdaderamente, felices.       

21 de marzo de 2020

Tomemos conciencia - ¡Quédate en casa!



Este modelo presentado en el Washington Post muestra 4 escenarios para que tomemos conciencia de lo que esta sucediendo. No caigamos en el pánico, usemos la cabeza para tomar las mejores decisiones por el bienestar de nuestras familias y de la humanidad.

Cinco de diez aprendizajes de 2025

        Cada diciembre, empresarios y ejecutivos se reúnen para ver el espejo retrovisor buscando comprender, ¿qué pasó durante el año?, y t...