28 de octubre de 2008

¿Para dónde vamos?

Resistiéndome a los consejos de mi asesora, en los que me recomienda no agregar más preocupaciones a las actuales, decidí explotar como cualquier humano, pero no con ira o personalizando el conflicto. De todas formas, juzgue por su cuenta si a lo mejor el equivocado es quien escribe esta columna cercana a los 10 años.

¿Quién es el responsable de la calidad de los estudiantes de pre y pos grado? ¿Será el Ministerio de Educación que con una original política evita que un estudiante pierda el año y le ofrece que en una semana recupere los logros perdidos y pase el año, para no frustrarlo y maltratar la personalidad? ¿Serán los padres de familia que, limitados de tiempo, trabajan para darles a los hijos lo que ellos no tuvieron, pero no se detienen a reflexionar que no pueden remplazar el afecto y la disciplina de una mamá supervisando el tiempo para que los hijos hagan los deberes escolares? ¿Serán los medios de comunicación como Papá Google o Mamá Wikipedia que dan la respuesta a cualquier tema solo con escribir unas cuantas palabras, mientras al mismo tiempo en otra ventana se conversa con amigos de todo el mundo? ¿ Serán los profesores que siguen al pie de la letra indicaciones de la directiva para bajar a niveles inexistentes el índice de mortalidad académica? o ¿Serán los alumnos que por sus ocupaciones, como pasar una pista de Need for speed, participar en línea en un nuevo nivel de Halo o prepararse para asistir a High School Music, entre otras, les es imposible hacer los trabajos a tiempo, verificar la ortografía de lo que escriben o pasarle el corrector ortográfico al trabajo copiado tal cual de un sitio en Internet para que al final puedan adicionar la producción intelectual representada en la portada del trabajo?

Soy consciente de que una buena cantidad de lectores de esta columna que, de no ser por la nota, preferiría, hacer otra cosa y podría ofenderse, es más, podría ser victima de una tutela por maltrato sociológico o frustrar a alguno por el resto de la vida, o, peor aún, recibir una corona fúnebre como amenaza; sin embargo, como decía mi abuelita “al que le caiga el guante...” y como no he mencionado a nadie y menos a un colegio o universidad, creo que podré seguir mi vida de prosperidad sin temor. Luego de esta aclaración, cómo resistir la tentación de imprimir este mensaje en los ejemplares de esta edición, que pueden llagar a más de 125.000 personas. Lógico, no todos leen Mercadeo al día para compartir algunas curiosidades de los estudiantes de hoy y a las que he tratado de encontrar significado hasta en Google sin resultados positivos.

Por ejemplo, sabía que ahora los objetivos empresariales se pueden diferenciar dependiendo de la importancia y período de tiempo solo con cambiar una letra. Es decir, si plantea una meta pequeña, con un bajo indicador de resultados los estudiantes lo escriben: “ovjetivo” de esa manera se diferenciará del “Objetivo” de largo plazo y muy importante para la organización. Igual sucede con estrategia, pues, si es grande y demanda recursos se puede escribir “extrategia”, me imagino que tendrá alguna relación con las tallas de ropa. Ahora, la palabra “que” se puede cambiar por “q´”, para decir “por qué” mejor escriba “xq´” y listo, así gastará menos tinta y hará su aporte a la disminución del calentamiento global. Si por la ortografía hay innumerables deficiencias, dígale a otra persona, preferiblemente que no sea de la familia porque con seguridad ninguno tiene ese problema, que lea un párrafo corto y pregúntele al finalizar qué entendió y verá los resultados. Y para terminar puede ser que, como dice mi amigo Andrés López, uno cada día sea más “garra” o de un estrato inferior al del adolescente, pero por andar “ensotados” en el messenger el mundo se limita a una pantalla o a lo que un profesor les diga. Cómo es posible que en una sustentación de un proyecto de grado sobre exportación que los dos estudiantes, una hablando y el otro pasando las diapositivas, me causara curiosidad que plantearan el Alca como una amenaza, en ese momento decidí sacar del aburrimiento al estudiante y preguntarle al respecto, a lo que me respondió con una mirada de seguridad total “me extraña profe, cómo no va a saber que ese grupo terrorista afecta la seguridad de Estados Unidos, pues, el “Al Qaeda es comandado por el terrorista Mister Ben Laden”. ¿Ah? ¿Cómo les parece? Entonces, hacia dónde vamos. ¿Qué está pasando con la juventud cada día más apática? O será, como lo planteo al inicio del artículo, que el equivocado soy Yo.

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